Pesca con red

La pesca con red presenta diferentes modalidades según la especie a la que van dirigidas. Fundamentalmente se diferencian en su forma y tamaño, en el número de paños de red y en la amplitud de los huecos, denominados luz de malla.

Antiguamente las redes eran de hilo de algodón y hoy día son más habituales las de materiales sintéticos como el nailon. Los peces quedan atrapados en ellas bien por la cabeza, por los opérculos de las agallas, o por partes sobresalientes del cuerpo como espinas o dientes.

En las artes de red no existe una temporalidad tan marcada como en las de anzuelo.

Las llamadas redes fijas se suelen extender, largar, en la zona deseada, en la que se mantienen verticales gracias a que en su parte inferior llevan una línea de plomos y en su parte superior una de boyas.

Pesca con red

Se suelen largar antes del amanecer o del anochecer, cuando los peces están más activos, ya que son más efectivas, pues son más difíciles de detectar. Pasado un tiempo, determinado en parte por el tipo de especie que se desea pescar, se recogen.

La red se va levantando desde el barco con una especie de torno denominado halador y, una vez a bordo, se van “despescando” los peces a mano. La red se pliega de un modo muy metódico para evitar enredos en la popa del barco, y facilitar que el próximo largado sea lo más rápido y eficaz posible.

Entre las artes de un solo paño de red se encuentran el rasco, la volanta y la beta, frecuentemente utilizadas para rape, merluza y salmonete. Entre las artes de tres paños podemos destacar el miño, empleada todo el año fundamentalmente para rape y algunos mariscos, o el trasmallo dirigida a diferentes especies, como el salmonete.

Otras artes de pesca: